Hace algunas semanas tuvimos el gusto de ver Nina & Emma, la ópera prima de la directora y artista Mercedes Cosco (o más comúnmente, Mer), en el marco de su preestreno en el 41º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay (o más comúnmente, festival de Cinemateca).

La primera función del preestreno de Nina & Emma fue en modo WIP, pero a sala llena – de hecho conseguimos asientos recién en segunda fila. 90 minutos después, me fui con tortícolis pero también con la sensación de que había presenciado una obra muy cercana, y muy sensible.

No es de extrañarse creo yo. Como quien les habla, Mer tiene 28 años pero con la pequeña diferencia de ser largometrajista, algo para nada fácil en el panorama uruguayo, en el que, por lo general, una idea se convierte en un filme terminado muchos años después. Las condiciones de producción acá implican tener que competir por financiación contra varios nombres reconocidos, cuando sos joven y aún no dirigiste nada. Si tenés la suerte de eventualmente ganar fondos, es probable que el proyecto haya quedado algo atrás en el tiempo y difícilmente te siga representando de la misma manera. En el caso de Nina & Emma, la película se hizo relativamente rápido para lo que es Uruguay, pero igual se empezó a desarrollar en el marco de la carrera académica de la directora, circa 2018. Por eso, a pesar de todo, Mer la describe como una película «adolescente».

Nina & Emma es más explícitamente una película adolescente en el sentido de que es una coming of age, o sea, un género artístico en el que un protagonista crece y transiciona de la juventud hacia una madurez emocional. Argumentalmente hablando, la película va de Nina y su amiga Emma, quienes van a pasar unas vacaciones juntas a algún balneario rochense. Si consumís coming of ages más bien del norte, es posible que Nina y Emma te parezcan más grandes de lo que actúan, pero en parámetros uruguayos, la independencia de los padres y las libertades por lo general llegan más adelante en el tiempo. Discernir la dicotomía entre el bienestar y la ansiedad que producen esas libertades es un poco la batalla de Nina, protagonista indiscutida del filme. 

La película hace un gran trabajo narrando, apenas mostrando, el viaje interno de Nina y en cierto punto de Emma, caracterizándolas perfectamente y haciéndonos ir entendiendo, de a poco pero profundamente, quiénes son esas chicas. El vínculo que se va construyendo entre ellas es de una sutileza total, puede palparse en el aire de alguna manera, en las percepciones que integran el mundo efímero de ese verano: la luz, el mar, las pieles. Estamos muy cerca de las chicas todo el tiempo, y establecemos intimidad con ellas, mientras ellas establecen intimidad entre ellas mismas. Mer logra esto, con gran ayuda de ambas actrices principales (Alfonsina Carrocio y Valentina Pereyra), y el enorme talento del equipo técnico: la dirección de foto de Federico Bazzi, el arte de Marina Fernández y la banda sonora de Camila Rodríguez y Mariano Gallardo.

La contraparte de esa intimidad es la codependencia. Su relación al principio parece una amistad tipo adulta bebé, sobrecogedora, profunda y sinérgica. Esa que muchas veces con los años añoramos con el idealismo del tiempo pasado, al sentir que cuanto más grande sos, más lejos estás de eso. Pero en Nina & Emma ese vínculo tan reconocible se va yendo al terreno de la toxicidad. Deviene en enojos, vacíos, faltas de comunicación, y todo ese idilio se vuelve cada vez más negro. Sin ánimo de spoilear, sólo voy a decir que las escenas de mayor tensión y ansiedad, en las fiestas de electrónica, logran contraponer una especie de paralelismo psicocósmico rotundo y arriesgado, a lo apacible del universo playero rochense, que se da en casi todo el resto de la película. Lo que en casi toda la película es luminoso, en esas escenas es luces de neón y techno violento. Esa oscuridad y ese sacudón es bienvenido, y cierra el filme, con moño y todo.

La avant premiere de Nina & Emma tuvo lugar ayer, jueves 4 de mayo, en la Sala Zitarrosa. Pronto estará disponible en salas comerciales.

Como nota final, creo que no está de más agregar que al cine uruguayo hay que ir a verlo cuando estrena, por lo difícil que es tener acceso a él con el tiempo. En un caso donde hablamos que además de cine nacional, es cine femenino y joven, asegurate de ir a verla: seguí a la cuenta oficial de Nina & Emma en Instagram, o quedate atenta a las redes de HĒRA para enterarte del cuándo y dónde.

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