Siempre fui una persona muy introspectiva. Generalmente las cosas que me pasan no se gestan en mi cuerpo sin antes tocar la puerta de mi cerebro e informarle que van a pasar por allí para quedarse un ratito. Por ser así, generalmente, siempre hablo las cosas a tiempo, siempre las exorcizo cuando es debido, e ignorar algo que me pasa no es algo sencillo para mí.
