SPOILER ALERT: Para toda la primera temporada de The Idol en HBO.


Me enteré de la existencia de The Idol, la serie creada por The Weeknd, por un revuelo en Twitter varios meses antes del estreno. Por diversas controversias del detrás de cámara, la serie de HBO estaba trending en las redes sociales pero por ningún motivo bueno. Rolling Stone publicó un exposé muy poco favorecedor en que relató como la directora original, Amy Seimetz, se apartó del proyecto con un 80% de la serie terminada, porque (según The Weeknd) su dirección se volcaba mucho hacia “la perspectiva femenina”. Seimetz fue precedida por Sam Levinson, el controversial director de Euphoria, un éxito rotundo de HBO. Sin embargo, su nueva versión pareció alienar a muchos miembros de la producción, que le comentaron a Rolling Stone que la serie “se convirtió en la misma cosa que inicialmente quería parodiar” y que pasó de ser empoderante a “una historia de amor degradante” con un mensaje “ofensivo”.

Los minions de Twitter rápidamente se pusieron sus Boycott The Idol goggles, y decidieron colectivamente que nadie mirara la serie, que pasaba a ocupar el histórico espacio de los domingos de noche en HBO. La idea era que si la serie tenía números bajos de audiencia, no hubiera otra que cancelarla. Si bien obviamente me parece un approach lógico cuando estamos ante una denuncia de mal comportamiento a algún cabecilla de un proyecto, esta cancelación es por el supuesto contenido, que en ese momento nadie había visto. Difícil empoderarse con cancelar algo que no consumiste, y me parece que desafortunadamente es un mal muy fuerte en Estados Unidos, entonces la miré. Bueno, qué decirles, tenían razón nomás.

Acá me parece muy prudente hacer una distinción de qué es reprochable en una producción. Veo mucha gente escandalizada (también algo heredado del proyecto previo de Sam Levinson, Euphoria) con que el cine en sí tenga escenas sexuales y/o desnudos. En The Idol el tema es un poco más gris, pero igual noto esto como una generalidad. No entiendo muy bien de dónde sale esta nueva ola de rechazo a las representaciones de sexo en el cine. En el caso de Sam Levinson, entiendo que se puede ver como gratuita la cantidad de sexo en escena bajo su dirección, pero en realidad el hecho en sí de decir que la representación del sexo es innecesario es como mínimo, debatible. El componente medio BDSM kinky de esta serie fue uno de los puntos en los que más se insistió como estrategia de marketing, y hasta sus detractores la califican de que es “porno tortura”, o que tiene demasiado sexo y que es demasiado fuerte (podría rozar el kink-shaming si no fuera cierto). Mismo The Weeknd salió con esa narrativa, a mansplainearnos que The Idol no es para todos, porque es “oscura, provocativa, controversial”. No entiendo si se olvidaron de Game of Thrones ya, pero no es el problema de The Idol ser demasiado sexy para todos nosotros gente plebeya, tonta y vainilla – su problema es ser mala. Malísima. Y el mensaje final de la serie es un gran signo de pregunta que me inclino a decir ronda lo poco ético, sino le diera tan poco crédito de que dudo si quiso tener mensaje en primer lugar.

The Idol es genuinamente paupérrima. Es un corto estudiantil pero con 100+ millones de dólares. No estoy exagerando. Te das cuenta que la persona que editó esta serie tuvo que rebuscarse porque se filmó para seis episodios y salieron cinco, y el ritmo de cómo está todo montado es un desastre. Para una serie que se publicitó como tan oscura y llena de sexo salvaje, de verdad que el peor pecado que tiene es ser muy aburrida. Una serie prometedora que agarra un tema tan trendy, te lo empaqueta en un packaging con estilo, que suena y se ve tremendamente bien, y lo convierte en una plasta sin forma donde no se entiende ni media motivación de un personaje, y que encima es un bodrio. Creo que hace falta mucho talento para cagarla tan tremendamente, con ese montón de plata, y con el prestigio de HBO. Y hablando de HBO, el nivel de demencia que hay fingir para ver el final cut de esta serie e igual darle el mismo lugar de programación que supo tener Succession (!!), The Wire (!!!!), Los Sopranos (!!!!!!!!!). I rest my case.

Igual, habiéndome sacado eso del pecho, les aclaro que mi intención con este artículo no es insultar la serie (igual sí). Obviamente eso ya lo hice por audio de WhatsApp con todos mis amigos que la vieron (ninguno hasta el final, porque lógicamente tienen más respeto por su tiempo que yo). Mi intención es intentar desentrañar un poco la controversia, cómo el público reacciona ante estas cosas, y cuál es el verdadero pecado de la serie desde una perspectiva de género.

Como un poco de contexto, paso a contarles a quienes no saben que The Idol no sólo es creación de, sino que también es protagonizada por The Weeknd, junto a Lily-Rose Depp (sí, la hija de Johnny Depp) en su primer rol de alto perfil. Lily-Rose hace un buen trabajo interpretando a Jocelyn, una estrella pop importante que tras la muerte de su madre tiene una crisis de salud mental y cancela una gira haciéndole perder un montón de plata a mucha gente importante. The Weeknd hace un trabajo bastante mediocre encarnado a Tedros Tedros (sin comentarios), un líder de un culto de músicos que arranca una relación con Jocelyn, y colaboran para que ella recupere su prestigio como performer, y empiece a hacer música que la gente “respete”.

El argumento en sí es interesante, y puedo ver como la versión anterior de Amy Seimetz puede haber tenido su jugo. Si bien durante la primera iteración del rodaje se sabe que el ambiente no era color de rosas, se destacó el mensaje y la intención del proyecto, “como una narrativa estratificada que dejaba claro un mensaje sobre las trampas y explotaciones de la fama”.  Uno de los miembros del crew por ejemplo, dijo tener varias oportunidades de trabajo y decidirse por The Idol puramente porque quedó impresionado con la historia. «Era cautivante. No podía dejar de leerla». A pesar de esto, en la primera versión del proyecto se filmaba y se refilmaba constantemente, y no había un guión claro y fijo para la historia. Lo mismo pasó de todos modos cuando Seimetz abandonó el proyecto por motivos no confirmados – aunque fuentes de Rolling Stone mencionaron que The Weeknd no estaba muy copado con la óptica feminista que traía Amy, y quería que la serie se enfocara más en él. Cuando se sumó Sam Levinson, el ambiente caótico en el set y la falta de guiones claros prevalecían, pero el argumento cambiaba: “Era un programa sobre una mujer que estaba descubriendo su sexualidad, pero se convirtió en un programa sobre un hombre que abusa de una mujer y a ella le gusta”.

Ahora, acá entramos en terreno complejo. Porque no me parece mal que la serie sea kinky, que es lo que parece al principio. Lo que se le critica mucho en el artículo de Rolling Stone es que la serie muestra “escenas sexualmente perturbadoras y violentas físicamente entre los personajes de Depp y Tesfaye (The Weeknd)”. Para probar un punto, voy a decir que el hecho de que una obra muestre cosas reprochables realmente no significa nada, y por eso un poco al principio me tomé todo esto al valor nominal: muchas cosas aquejan a Estados Unidos, pero una de ellas es un exceso de literalidad. “Depiction is not endorsement” (o, la representación no significa respaldo) y creo que es algo muy importante a tener en cuenta en el clima actual. Estoy recontra de acuerdo con exponer las cosas que no funcionan y exigir a la gente que controla la narrativa de los medios que no expongan ideologías dañinas. Obvio que la libertad creativa es deseada, pero la gente a veces le pifia y está bien abrir la conversación de qué está bueno decir y qué no tanto. Pero creo que ahí la distinción: mostrar =/= decir. En el caso de The Idol el problema no es que muestre cosas reprochables, sino que la narrativa realmente no lo condena. A lo que voy, creo que el mensaje que termina dando The Idol está ultra podrido, pero no hay mucha forma de saberlo sin verla, por eso creo que el boycott a algo que no viste ni un trailer es una demencia propia de hive mind (o mente colmena). Habiendo dicho esto, hablemos de todos los problemas de mensaje de The Idol.

En teoría, la serie va de Jocelyn, la estrella pop trágica molde de Britney Spears que está, muy públicamente, sucumbiendo ante la presión de su rubro y al dolor de la pérdida. El rol en papel suena muy prometedor, y es difícil entender cómo Jocelyn termina siendo una carcasa vacía unidimensional. Culpa de Lily-Rose Depp no parece, porque para estar arrancando la verdad es una actriz bastante competente. Nunca entendemos las motivaciones de Jocelyn, y por qué hace las cosas que hace, o las que no hace. Mucho menos entendemos que hace enamorándose de un equis como Tedros, que a primera vista es un bizarro y con bastante tufo a loser. The Weeknd quiere hacernos creer que se supone que Tedros sea un loser y un psicópata, que todo es absoluta sátira, pero la verdad es que los psicópatas suelen tener rasgos encantadores y carismáticos. Quizás el problema radica en que The Weeknd apenas puede actuar a un nivel superficial, mucho menos encarar un rol de un psicópata, un arquetipo reservado en general para los grandes talentos de la industria. Ya de pique nos es poco creíble que este hombre engatuse a tanta gente para seguirlo en su culto, y que tenga alguna habilidad interpersonal en absoluto, pero dejemos de lado la incredulidad. 

Jocelyn se enamora de este tipo, y arranca una relación psicosexual bastante perturbadora, en la que él se apodera de su casa y de su trabajo, lleva a todo su séquito a vivir con ellos, y hace y deshace todo a su gusto. Esto va in crescendo y se mantiene así un par de episodios, llegando a agredir a distintos grados a varias personas del círculo social y profesional de Jocelyn. Tedros tiene una teoría de que el sufrimiento es una parte intrínseca de ser artista, y que tenés que aceptar y abrazar todas las situaciones horribles que te pasen o puedan pasar, para sufrir más y escribir mejor. En definitiva, todo un divague que usa como excusa porque le gusta picantear y agredir a otras personas. Sus ganas de lastimar se complementan bastante con las ganas de Jocelyn de ser lastimada. Después de que lo intuimos por verla disfrutar en un rol pasivo de los encuentros con tintes sadomasoquistas que tiene con Tedros, ella cuenta en una oportunidad que su madre era abusiva físicamente, y la golpeaba con un cepillo de pelo cuando ella perdía foco. Si bien lo cuenta con dolor, Tedros parece identificar que en realidad el abuso le “servía” a Jocelyn para encarar profesionalmente, y por eso ahora está tan perdida. Tiene sentido que Jocelyn busque el dolor porque era lo que le brindaba su vínculo primario. Ya sabemos que Tedros no es una persona normal, entonces su respuesta naturalmente es pedirle a Jocelyn el mismo cepillo y someterla de nuevo al mismo abuso en una especie de ritual adelante de todo el mundo. Todo esto mientras (atención) suena un tema de The Weeknd de fondo. Shock value for the sake of shock value. Esto es el final del episodio tres, y si les parece que hasta acá está retorcida la cosa, creo que lo jodido de verdad es lo que viene después.

Los últimos dos episodios de la serie se encargan de deshacer todo lo que ya había establecido. Jocelyn es una víctima de abuso, está en una posición vulnerable, un psicópata tóxico y controlador se aprovecha de esto, replica los ciclos de abuso, la hace seguir creyendo que el abuso es amor. Bueno, pues no mi ciela.

Medio que sin justificación, la Jocelyn pasiva que acataba todo lo que le decía Tedros, que se dejaba pegar y le agradecía con un beso, que observó impávida mientras Tedros le pegó un cachote a su chef personal y lo despidió en su cara sin motivo; de pronto esa Jocelyn es capaz de tratarlo mal, aplicarle la ley del hielo, pavonear a su ex en su cara, y echarlo de su casa con desdén. No sé en qué momento se supone que deshacen a la Jocelyn víctima, y parece que siempre fue una construcción de una Jocelyn manipuladora. Queda explícito incluso que los episodios del cepillo fueron fabricados, que Jocelyn mintió para manipular a Tedros, y que lo usó por su talento y sus conexiones, que ella siempre tuvo el control.

Ahora, no sé cómo esperan que crea todo eso. ¿Qué persona tan perdida y vulnerable es de pronto una manipuladora estrella de la noche a la mañana? ¿En qué momento su afecto e interés por Tedros dejó de ser genuino si es que alguna vez lo fue? ¿Cómo voy a creer que una mente maestra cool, calm and collected está detrás de todo esto si la vimos luchar y fallar con sudor, sangre y lágrimas, disociada y llorando por su mamá hace tres episodios? No hay chance alguna de que algo así se pueda construir en una serie de cinco episodios, pero si se asume que no se puede, creo que es bastante irresponsable intentar hacerlo cuando narrativamente estás tocando aristas de temáticas muy sensibles.

¿Qué clase de mensaje es que el abuso de la madre sea mentira, y se quiera leer como un acto empoderante de Jocelyn, en esta época post #MeToo? ¿Qué quiere decir que tu personaje principal violento, misógino, psicópata, manipulador, y dame un etcétera gigante, sea de pronto la víctima en el capítulo final? ¿Estás realmente en control si te dejás agredir y toxiquear de esa manera a cambio de tres canciones? La condena narrativa obviamente es inexistente, porque Tedros nunca paga realmente por lo que hizo, siendo en su lugar reducido a la víctima de la manipuladora recién nacida. Todo lo que hizo pareciera que fuera fruto de que Jocelyn lo engañó, como si no la hubiera deshecho a golpes con un cepillo independientemente de qué fuera verdad o mentira. De pronto, ella se posiciona como en control de él, cuando lo que hizo ella fue mentirle y él agredirla. Describir a un abusador como un pobre tipo, un loser, todo despeinado y tambaleante como está hacia el final de la serie es reducirlo también, como si de pronto fuera insignificante todo lo que hizo y él no fuera peligroso. También, parece que se supone que leamos toda esta revelación como un acto de empoderamiento femenino, Jocelyn revelándose frente al tipo que la quiso manipular. Si creemos lo que dice la serie, ella permitió todo esto para escribir tres canciones, porque el artista ha de sufrir para hacer cosas buenas. Otro mensaje de mierda.

El argumento de The Idol se cae a pedazos y son genuinamente dañinos los malabares que se hacen con estos temas tan delicados, a lo bestia. Se nota a la legua que en el afán de hacer algo shockeante con tintes kinky, se cagaron en todos los temas sensibles que tenían por delante, dejando atrás la chance de hacer algo de verdad que esclareciera y expusiera el lado oscuro de la industria. La idea de que el tono de la serie fuera una sátira quedó tan atrás que no se extiende de la primera media hora del piloto. Desafortunadamente, el resto del tiempo The Idol se toma a sí misma tan en serio, que encarna la explotación que quiere denunciar. Y qué difícil tomarse en serio cuando tu protagonista es The Weeknd con el pelo duro.

Todas las citas y referencias usadas en este artículo son del artículo de Rolling Stone, “The Idol”: Cómo el próximo “Euphoria” de HBO se convirtió en un “porno tortura” retorcido.

Un comentario sobre “Desentrañando la polémica de «The Idol»

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